{"id":821,"date":"2022-11-11T13:21:21","date_gmt":"2022-11-11T13:21:21","guid":{"rendered":"https:\/\/cra.liceoexperimental.cl\/site\/?p=821"},"modified":"2022-11-11T13:21:24","modified_gmt":"2022-11-11T13:21:24","slug":"el-placer-de-leer-manos-de-la-escritora-elsa-bornemann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cra.liceoexperimental.cl\/site\/2022\/11\/11\/el-placer-de-leer-manos-de-la-escritora-elsa-bornemann\/","title":{"rendered":"El placer de leer: \u00abManos\u00bb de la escritora Elsa Bornemann"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Montones de veces, y a mi pedido, mi inolvidable t\u00edo Tom\u00e1s me cont\u00f3 esta historia \u00abde miedo\u00bb cuando yo era chica y lo acompa\u00f1aba a pescar ciertas noches de verano.<br>Me aseguraba que hab\u00eda sucedido en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. En Pergamino o Jun\u00edn o Santa Luc\u00eda\u2026 No recuerdo con exactitud este dato ni la fecha cuando ocurri\u00f3 tal acontecimiento y, lamentablemente, hace a\u00f1os que \u00e9l ya no est\u00e1 para aclararme las dudas. Lo que s\u00ed recuerdo es que, de entre todos los que el t\u00edo sol\u00eda narrarme mientras sosten\u00eda la ca\u00f1a sobre el r\u00edo y yo me echaba a su lado, cara a las estrellas, este relato era uno de mis preferidos.<br>\u2014\u00a1Te pone los pelos de punta y sin embargo encantada de escucharlo! \u00bfQui\u00e9n entiende a esta sobrina? \u2014me dec\u00eda el t\u00edo\u2014. Ah, pero despu\u00e9s no quiero quejas de tu mam\u00e1, \u00bfeh? Te lo cuento otra vez a cambio de tu promesa\u2026<br>Y entonces yo volv\u00eda a prometerle que guardar\u00eda el secreto, que mi madre no iba a enterarse de que \u00e9l hab\u00eda vuelto a narr\u00e1rmelo, que iba a aguantarme sin llamarla si no pod\u00eda dormir m\u00e1s tarde cuando de regreso a casa me fuera a la cama y a la soledad de mi cuarto.<br>Siempre cumpl\u00ed con mis promesas. Por eso, esta historia de manos como tantas otras que sospecho eran inventadas por el t\u00edo o recordadas desde su propia infancia, me fue contada una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Y una y otra vez la cont\u00e9 yo misma, a\u00f1os despu\u00e9s, a mis propios \u00absobrinhijos\u00bb as\u00ed como ahora me dispongo a cont\u00e1rtela: como si tambi\u00e9n fueras mi sobrina o mi sobrino, mi hija o mi hijo y me pidieras:<br>\u2014\u00a1Dale, t\u00eda; dale, mami, un cuento \u00abde miedo\u00bb!<br>Y bien. Aqu\u00ed va:Martina, Camila y Oriana eran amigas amigu\u00edsimas.<br>No s\u00f3lo concurr\u00edan a la misma escuela sino que tambi\u00e9n se encontraban fuera de los horarios de las clases. Unas veces, para preparar tareas escolares y otras, simplemente para estar juntas.<br>De oto\u00f1o a primavera, las tres sol\u00edan pasar algunos fines de semana en la casa de campo que la familia de Martina ten\u00eda en las afueras de la ciudad.<br>\u00a1C\u00f3mo se divert\u00edan entonces! Tantos juegos al aire libre, paseos en bicicleta, cabalgatas, fogones al anochecer\u2026<br>Aquel s\u00e1bado de pleno invierno, por ejemplo,lo hab\u00edan disfrutado por completo, y la alegr\u00eda de las tres nenas se prolongaba a\u00fan durante la cena en el comedor de la casa de campo porque la abuela Odilia les reservaba una sorpresa: antes de ir a dormir les iba a ense\u00f1ar unos pasos de zapateo americano, al comp\u00e1s de viejos discos que hab\u00eda tra\u00eddo especialmente para esa ocasi\u00f3n.<br>Adorable la abuela de Martina. No aparentaba la edad que ten\u00eda. Siempre din\u00e1mica, coqueta, de buen humor, conversadora. Hab\u00eda sido una excelente bailarina de tap. Las chicas lo sab\u00edan y por eso le hab\u00edan insistido para que bailara con ellas.<br>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no lo dejan para ma\u00f1ana a la tardecita, \u00bfeh? Ya es hora de ir a descansar. Adem\u00e1s, la abuela no par\u00f3 un minuto en todo el d\u00eda. Debe de estar agotada.<\/p>\n\n\n\n<p>La mam\u00e1 de Martina trat\u00f3 en vano de convencerlas para que se fueran a dormir a las cuatro y no solo a las ni\u00f1as, porque la abuela tampoco estaba dispuesta a concluir aquella jornada sin la anunciada sesi\u00f3n de baile. As\u00ed fue como al rato y mientras los padres, los perros y la gata se ubicaban en la sala de estar a manera de p\u00fablico, la abuela y las tres nenas se preparaban para la funci\u00f3n casera de zapateo americano.<br>Afuera, el viento parec\u00eda querer sumarse con su propia melod\u00eda: silbaba con intensidad entre los \u00e1rboles.<br>Arriba, bien arriba, el cielo, con las estrellas escondidas tras espesos nubarrones.<br>La improvisada clase de baile se prolong\u00f3 cerca de una hora. El tiempo suficiente como para que Martina, Camila y Oriana aprendieran entre risas algunos pasos de tap y la abuela se quedara exhausta y muy acalorada.<br>Pronto, todos se retiraron a sus cuartos.<br>Alrededor de la casa, la noche, tan negra como el sombrero de copa que hab\u00edan usado para la funci\u00f3n.<br>Las tres nenas ya se hab\u00edan acostado. Ocupaban el cuarto de hu\u00e9spedes, como en cada oportunidad que pasaban en esa casa.<br>Era un dormitorio amplio, ubicado en el primer piso. Ten\u00eda ventanas que se abr\u00edan sobre el parque trasero del edificio y a trav\u00e9s de las cuales sol\u00eda filtrarse el resplandor de la luna (aunque no en noches como aquella, claro, en la que la oscuridad era un enorme poncho cubri\u00e9ndolo todo).<br>En el cuarto hab\u00eda tres camas de una plaza, colocadas en forma paralela, en hilera y separadas por s\u00f3lidas mesas de luz.<br>En la cama de la izquierda, Martina, porque prefer\u00eda el lugar junto a la puerta. En la cama de la derecha, Camila, porque le gustaba el sitio al lado de la ventana.<br>En la cama del medio, Oriana, porque era miedosa y dec\u00eda que as\u00ed se sent\u00eda protegida por sus amigas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las chicas acababan de dormirse cuando las despert\u00f3 de repente la voz del padre. Terminaba de vestirse, nuevamente y de prisa, a la par que les dec\u00eda:<br>\u2014La abuela se descompuso. Nada grave, creemos, pero vamos a llevarla hasta el hospital del pueblo para que la revisen, as\u00ed nos quedamos tranquilos. Enseguida volvemos. Ah, dice mam\u00e1 que no vayan a levantarse, que traten de dormir hasta que regresemos. Hasta luego.<br>\u00bfDormir? \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda dormir despu\u00e9s de esa mala noticia? Las chicas no, al menos, preocupadas como se quedaban por la salud de la querida abuela. Y menos pudieron dormir minutos despu\u00e9s de que oyeron el ruido del auto del padre, saliendo de la casa, ya que a la angustia de la espera se agreg\u00f3 el miedo por los tremendos ruidos de la tormenta que finalmente hab\u00eda decidido desmelenarse sobre la noche.<br>Truenos y rayos que conmov\u00edan el coraz\u00f3n.<br>Rel\u00e1mpagos, como gigantescas y electrizadas luci\u00e9rnagas.<br>El viento, volc\u00e1ndose como pocas veces antes.<br>\u2014\u00a1Tengo miedo! \u00a1Tengo miedo! \u2014grit\u00f3 Oriana, de repente.<br>Las otras dos tambi\u00e9n lo ten\u00edan pero permanec\u00edan calladas, trag\u00e1ndose la inquietud.<br>Martina trat\u00f3 de calmar a su amiguita (y de calmarse, por qu\u00e9 negarlo) encendiendo su velador. Camila hizo lo mismo.<br>La cama de Oriana fue entonces la m\u00e1s iluminada de las tres ya que al estar en el medio de las otras recib\u00eda la luz directa de dos veladores.<br>\u2014No pasa nada. La tormenta empeora la situaci\u00f3n, eso es todo \u2014dec\u00eda Martina, d\u00e1ndose \u00e1nimo ella tambi\u00e9n con sus propios argumentos.<br>\u2014Enseguida van a volver con la abuela. Seguro \u2014opinaba Camila.<br>Y as\u00ed, entre las lamentaciones de Oriana y las palabras de consuelo de las amigas m\u00e1s corajudas, transcurri\u00f3 alrededor de un cuarto de hora en todos los relojes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el de la sala, grande y de p\u00e9ndulo, marc\u00f3 las doce con sus ahuecados talanes, las jovencitas ya hab\u00edan logrado tranquilizarse bastante, a pesar de que la tormenta amenazaba con tornarse inacabable.<br>Las luces se apagaron de golpe.<br>\u2014\u00a1No me hagan bromas pesadas! \u2014chill\u00f3 Oriana\u2014\u00a1Enciendan los veladores otra vez, malditas! \u2014y asustada, ella misma tante\u00f3 sobre las mesitas para encontrar las perillas.<br>Solo encontr\u00f3 las manos de sus amigas, haciendo lo propio.<br>\u2014\u00a1Yo no apagu\u00e9 nada, boba! \u2014protest\u00f3 Camila.<br>\u2014\u00a1Se habr\u00e1 cortado la luz! \u2014supuso Martina.<br>Y as\u00ed era nom\u00e1s. Demasiada electricidad haciendo travesuras en el cielo y nada all\u00ed en la casa donde tanto se la necesitaba en esos momentos\u2026<br>Oriana se ech\u00f3 a llorar, desconsolada.<br>\u2014\u00a1Tengo miedo! \u00a1Hay que ir a buscar las velas a la cocina! \u00a1Hay que bajar a buscar f\u00f3sforos y velas! \u00a1O una linterna!<br>\u2014\u00bb\u00a1Hay que!\u00bb \u00ab\u00a1Hay que!\u00bb \u00a1Qu\u00e9 viva la se\u00f1orita! \u00bfY qui\u00e9n baja, \u00bfeh? \u00bfQui\u00e9n?\u2014se enoj\u00f3 Camila\u2014. Yo, \u00a1ni loca!<br>\u2014\u00a1Yo tampoco! \u2014agreg\u00f3 Martina\u2014. Esta Oriana se cree que soy la Superni\u00f1a, pero no. Yo tambi\u00e9n tengo miedo, \u00a1qu\u00e9 tanto! Adem\u00e1s, mi mam\u00e1 nos recomend\u00f3 que no nos levant\u00e1ramos, \u00bfrecuerdan?<br>Oriana lloraba con la cabeza oculta debajo de la almohada.<br>\u2014Buaaaah\u2026 \u00bfQu\u00e9 hacemos entonces? \u00a1Me muero de miedo! Por favor, bajen a buscar velas\u2026 Sean buenitas\u2026 Buaaah\u2026<br>Martina sinti\u00f3 pena por su amiga. Si bien eran de la misma edad, Oriana parec\u00eda m\u00e1s chiquita y se comportaba como tal. Se compadeci\u00f3 y actu\u00f3 entonces cual si fuera una hermana mayor.<br>\u2014Bueno, bueno; no llores m\u00e1s, Ori. Tranquila\u2026 Se me ocurri\u00f3 una idea. Vamos a hacer una cosa para no tener m\u00e1s miedo, \u00bfs\u00ed?<br>\u2014\u00bfQ\u2013u\u00e9..? \u2014balbuce\u00f3 Oriana.<br>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa? \u2014Camila tambi\u00e9n se mostr\u00f3 interesada, l\u00f3gico (aunque segu\u00eda sin quejarse, el temor la hac\u00eda temblar). Martina continu\u00f3 con su explicaci\u00f3n:<br>\u2014Nos tapamos bien \u2014cada una en su cama\u2014 y estiramos los brazos, bien estirados hacia afuera, hasta darnos las manos.<br>Enseguida, lo hicieron.<br>Obviamente, Oriana fue la que se sinti\u00f3 m\u00e1s amparada: al estar en el medio de sus dos amigas y abrir los brazos en cruz, pudo sentir un apretoncito en ambas manos.<br>\u2014\u00a1Qu\u00e9 suertuda Ori!, \u00bfeh? \u2014brome\u00f3 Camila.<br>\u2014Desde tu cama se recibe compa\u00f1\u00eda de los dos lados\u2026<br>\u2014En cambio, nosotras\u2026 \u2014complet\u00f3 Martina\u2014 so\u00aclo con una mano\u2026<br>Y as\u00ed \u2014de manos fuertemente entrelazadas\u2014 las tres ni\u00f1as lograron vencer buena parte de sus miedos.<br>Al rato, todas dorm\u00edan.<br>Afuera, la tormenta empezaba a despedirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a Dios, la abuela ya se siente bien, les cont\u00f3 la madre al amanecer del d\u00eda siguiente, en cuanto retornaron a la casa con su marido y su suegra y dispararon al primer piso para ver c\u00f3mo estaban las chicas. Fue s\u00f3lo un susto. Como a su regreso las ni\u00f1as dorm\u00edan pl\u00e1cidamente, la abuela misma hab\u00eda sido la encargada de despertarlas para avisarles que todo estaba en orden. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda!<br>\u2014As\u00ed me gusta. \u00a1Son muy valientes! Las felicito \u2014y la abuela las bes\u00f3 y les prometi\u00f3 servirles el desayuno en la cama, para mimarlas un poco, despu\u00e9s de la noche de nervios que hab\u00edan pasado.<br>\u2014No tan valientes, se\u00f1ora\u2026 Al menos, yo no\u2026 \u2014susurr\u00f3 Oriana, algo avergonzada por su comportamiento de la v\u00edspera. Fue su nieta la que consigui\u00f3 que nos calm\u00e1ramos\u2026<br>Tras esta confesi\u00f3n de la nena, padres y abuela quisieron saber qu\u00e9 hab\u00edan hecho para no asustarse demasiado.<br>Entonces, las tres amiguitas les contaron:<br>\u2014Nos tapamos bien, cada una en su cama como ahora\u2026<br>\u2014Estirarnos los brazos as\u00ed, como ahora\u2026<br>\u2014Nos dimos las manos con fuerza, as\u00ed, como ahora\u2026<br>\u00a1Qu\u00e9 impresi\u00f3n les caus\u00f3 lo que comprobaron en ese instante, Mar\u00eda Sant\u00edsima! Y de la misma no se libraron ni los padres ni la abuela.<br>Resulta que por m\u00e1s que se esforzaron estirando los brazos a m\u00e1s no poder\u2014 sus manos infantiles no llegaban a rozarse siquiera.<br>\u00a1Y hab\u00eda que correr las camas laterales unos diez cent\u00edmetros hacia la del medio para que las chicas pudieran tocarse apenas las puntas de los dedos!<br>Sin embargo, las tres hab\u00edan realmente sentido que sus manos les eran estrechadas por otras, no bien llevaron a la acci\u00f3n la propuesta de Martina.<br>\u2014\u00bfLas manos de qui\u00e9n? \u2014exclamaron entonces, mientras los adultos trataban de disimular sus propios sentimientos de horror.<br>\u2014\u00bfDe qui\u00e9nes? \u2014corrigi\u00f3 Oriana, con una mueca de espanto. \u00a1Ella hab\u00eda sido tomada de ambas manos!<br>Manos.<br>Cuatro manos m\u00e1s aparte de las seis de las ni\u00f1as, movi\u00e9ndose en la oscuridad de aquella noche al encuentro de otras, en busca de aferrarse entre s\u00ed.<br>Manos humanas.<br>Manos espectrales. (Acaso a veces, de tanto en tanto, los fantasmas tambi\u00e9n tengan miedo\u2026 y nos necesiten\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Montones de veces, y a mi pedido, mi inolvidable t\u00edo Tom\u00e1s me cont\u00f3 esta historia \u00abde miedo\u00bb cuando yo era chica y lo acompa\u00f1aba a pescar ciertas noches de verano.Me aseguraba que hab\u00eda sucedido en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. 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